El “efecto Harper”

Ron Harper no debe ser el jugador favorito de mucha gente. Al menos yo no conozco a muchos seguidores del baloncesto que sean grandes fans de Ron Harper. Pero eso no quita que Harper tenga cinco anillos de campeón de la NBA, mientras que jugadores de leyenda como Karl Malone, John Stockton, Elgin Baylor, Charles Barkley, Pat Ewing o Steve Nash (bueno, este último todavía podría ganarlo).

La verdad es que soy un poco injusto con Ron Harper, podría haber dicho “el efecto Kerr”, pero al menos el colega Steve tuvo su momento con aquel triple en el quinto anillo de los Bulls, o metiendo a los Spurs en la lucha por su primer anillo. O “el efecto Horry”, de hecho Robert Horry ha ganado 7 anillos por lo que sólo cinco jugadores han ganado más títulos que él (de hecho, debe ser el tío con más anillos que no jugó en los Celtics en los 60). Siete anillos para un tío que durante su carrera promedió 7 puntos y 5 rebotes.

Pero le tocó al bueno de Ron, más que nada porque este término lo acuñé cuando el tío ganó su quinto anillo, jugando con los Lakers en 2001 (año en que Horry ganaba su cuarto título, por cierto). Y la historia del deporte está llena de Ron Harpers de la vida.

Se me vino a la cabeza pensar en esto porque esta semana vi a dos claros casos: Clarence Seedorf y Feliciano López. El primero, un mediocre centrocampista holandés con una curiosa marca: ha ganado la Champions League con tres equipos distintos, siendo el jugador que ha logrado este título con más equipos (una con el Ajax, una con el Madrid y dos con el Milán). El segundo, un tenista que ha ganado tres títulos ATP en 14 años como profesional (dos individuales y uno en dobles, y ninguno importante por si os lo estábais preguntando), pero que lo que sí se ha hinchado a ganar han sido Copas Davis, dado que ha tenido la suerte de vivir la etapa más potente del tenis español y de contar con el apoyo de ciertos sectores de la prensa.

Por gente como esta es por la que no puede decirse que la calidad se mide en títulos. Porque siempre hay gente que tiene la suerte de estar en el equipo correcto. Jim Loscutoff, por ejemplo, ha ganado tantos anillos de la NBA como Michael Jordan o Scottie Pippen. Recuerdo hace años, que me presentaron a César Bravo, un alero que en aquel entonces jugaba en Breogán y que alardeaba de ser de los pocos que han ganado la “triple corona” (liga, copa y Euroliga en una misma temporada). Y le veías ahí, con un par, creyéndose el mismísimo Dejan Bodiroga, mientras un colega le puteba diciéndole “bueno, no se puede negar que tienes la mejor valoración por minuto de tu equipo, jugaste menos de un minuto en el primer partido de la final four y conseguiste un punto de valoración”.

En fin, que al final el dicho es cierto: Rodéate de buenos, que así lo parecerás.

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