Postulados para la recuperación económica europea.

El colapso cada día es más grande y evidente. Europa va, literalmente, de culo, cuesta abajo y sin frenos. Uno de cada diez europeos en edad productiva está sin trabajo (claro que comparado con el 20% casi hasta no parece un mal dato), y ningún país de la zona euro está ya en situación de Pleno Empleo (la mejor cifra de paro la tiene Austria con un 3 y pico1).

En el fondo la crisis europea a largo plazo no es el mayor problema. Para mi la cuestión es qué pasará cuando los países emergentes pretendan alcanzar los niveles de consumo que actualmente se dan en América y la zona Euro. Mientras los “popes” del liberalismo se obcequen en sus absurdas utopías de la existencia de la auto regulación del mercado (MENTIRA, el mercado no se puede autorregular desde que existen empresas grandes que controlan el mercado y pueden pactar los precios entre ellas), que la competencia general mejores productos (MENTIRA, tenemos ejemplos como la “guerra de las patentes” entre Samsung y Apple que demuestra que las empresas acaban por dedicarse a atacarse entre ellas para intentar hundir a la competencia), que el sistema económico capitalista enriquece al conjunto de la población (VERDAD… en el siglo XVIII, pero desde que el empresario puede llevarse sus fábricas al extranjero en busca del país donde la mano de obra tenga menos derechos MENTIRA y uno de los principales problemas de esta economía), que los grandes oligarcas no van a dejar que la economía se hunda porque serían los grandes damnificados (MENTIRA, todos lo hemos visto con la construcción “caviar para hoy y despidos para mañana”) y que la solución es que la banca se mantenga fuerte para dar crédito fluido (MENTIRA, desde que Reagan les dejó especular en bolsa ese ya no es su principal negocio).

A pesar de esto los europeos mayormente se han dedicado simplemente a pedir elecciones y cambiar de gobierno. El caso griego es paradigmático: el país se hundió en 2008 con la derecha gobernando, en 2009 cambiaron y votaron socialista y en 2011, tras no haber logrado rescatar la economía, hacen un gobierno de concentración pactado entre los partidos grandes. Conclusión, no hay fórmula mágica.

Como ya he dicho en otras ocasiones, la clave es un cambio global en el sistema económico mundial hacia un sistema más sostenible y menos especulativo y depredador. Pero esto no va a pasar hasta que no sea demasiado tarde, hasta que la gula, la avaricia de los poderosos, haya dejado al mundo al borde del colapso económico. No digo que este sistema de recortes públicos y rebajas en las condiciones laborales para dar “confianza” a los mercados no pueda ser un parche que reactive la economía lentamente durante, tal vez, una década o dos. Pero sería como si alguien con una rodilla rota se hinchara a calmantes en lugar de inmovilizarla para que se recupere. La única solución para, más o menos, mantener la economía europea sin renunciar completamente a la economía de mercado y al consumo, pasa por los siguientes puntos:

  • Proteccionismo: Una región tan grande como Europa podría tener un mercado interno muy poderoso. La cuestión es consumir productos europeos mayoritariamente, algo que se torna complejo dado que las marcas que fabrican en China juegan con la ventaja de poder contar con trabajadores en régimen de semiesclavitud. Aunque seguramente la patronal desearía que empezáramos a montar aquí filiales de Foxconn, la solución no pasa por ahí. Si no podemos conseguir que en la India y China se pague a los trabajadores como en Europa al menos si podremos encarecer sus productos hasta niveles que no los hagan competitivos en precio con los productos fabricados en Europa. Alguno de los lacayos de los patronos dirá que esto es un error, que tradicionalmente el proteccionismo ha llevado a la caída del consumo y la desaceleración económica, pero no están teniendo en cuenta que eso se ha dado cuando se ha aplicado en países pequeños (con una población insuficiente para poder hacer funcionar el sistema) y en época pasadas (cuando la deslocalización de empresas no es que no fuera un problema, es que no era ni un concepto). Este proteccionismo ciertamente sí llevaría a una caída en el consumo por encarecimiento de los precios en un primer momento, pero por otra parte generaría empleo al recuperar los sectores productivos (primarios y secundarios), y la permanencia de la mayor parte del dinero en Europa acabaría por llevar al sector servicios también hacia arriba, además al caer el paro el consumo subiría otra vez al haber más gente en situación de poder gastar dinero más holgadamente. Se crearía empleo, y además empleo sólido, no empleo “fantasma” en el sector del ladrillo.
  • Independencia energética: El petróleo y el gas son caros, y Europa tiene que comprarlos fuera (no estoy contando a Rusia como Europa ya que van a su bola, como un continente aparte). Las reservas noruegas no dan para todo el continente. Pero hay solución: energías renovables (adaptándose a los recursos de cada país: solar en el Mediterráneo, eólica en las zonas ventosas, geotérmica en regiones de actividad termal…), biomasa (los bosques europeos general mucha) y nuclear (tras Fukushima su aceptación a vuelto a caer a niveles de pánico y rechazo como en los tiempos de Chernóbil, pero siendo realistas es la única opción a corto/medio plazo para prescindir del petróleo, que soy el primero que dice que no querría una cerca de casa, pero a día de hoy las energías renovables todavía no han llegado al nivel óptimo de productividad). Además, habría que acelerar la llegada del coche eléctrico, el motor de aire comprimido y promover medidas de ahorro energético y del uso del transporte público en las grandes urbes. La idea del ejército estadounidense de utilizar zepelines para el transporte de mercancías (lo han estado testeando en Afganistán con resultados satisfactorios que han atraído ya la atención de empresas civiles americanas) podría ser una buena solución para el transporte de mercancías dentro de Europa (más carga que un avión, más versatilidad que un barco y que un tren), y desde luego el tren debería recuperar también su protagonismo en las comunicaciones europeas. Repito, la independencia energética, el no necesitar el petróleo y el gas venidos de fuera, es uno de los dos puntos fundamentales para una recuperación económica eficiente.
  • Nacionalización de la banca: Ya estarán llamándome bolchevique unos trescientas personas (a grosso modo, teniendo en cuenta la cantidad de lectores que suelen tener estas entradas y la cantidad de peperos que hay en este país), pero el estado ha estado inyectando dinero a la banca. Dinero público para mantener la economía privada… ahí no se han quejado todos los neo liberales de que el estado interviniera en la economía, no… (de hipócritas está lleno el mundo, y sobre todo los gobiernos y las juntas directivas). La solución es más fácil, en lugar de darles dinero lo que hay que hacer con los bancos europeos que van de culo es expropiarlos, nacionalizarlos, sanearlos y finalmente sacar a la venta de nuevo a la entidad, pero controlando el estado la empresa (es decir, vender sólo un porcentaje de la entidad). Vamos, lo que hacen el gobierno chino con las empresas de allí, que tiene participación en todas las empresas del país. Con este método el estado tendría el control sobre el crédito, podría evitar la especulación bursátil de la banca y, en países como España, Portugal o Irlanda, donde ha habido problemas de “ladrillazo”, seguramente haría más fácil el acceso a la vivienda por parte de los compradores.
  • Gasto público juicioso: Aunque no estoy a favor de los recortes tampoco creo que sea cuestión de derrochar inútilmente el dinero. Una de las pocas cosas en la que comparto la opinión de Rubalcaba: “endeudarse no es de derechas ni de izquierdas”. Es más, en EEUU por ejemplo el endeudamiento siempre crece cuando gobiernan los republicanos (sólo hay que ver los datos de la era Reagan y de los dos Bush). También doy la razón a Rajoy cuando dice que “gastar menos es la forma de garantizar los servicios”. Pero al final sólo son frases puntuales que lo que encierran en ambos casos es mera propaganda electoral: el primero quiere desvincularse de su pasado en el gobierno saliente y el segundo enmascarar un programa de recortes y privatización. Pero el caso es que si se puede gastar menos sin reducir la calidad de los servicios hay que hacerlo. Y no sólo en servicios. Coches oficiales menos lujosos, nada de gastos superfluos (regalos ostentosos, teléfonos y ordenadores de alta gama gratis y renovados anualmente, viajes en primera clase y hospedaje en caros hoteles a cargo del estado…) cuando puede primar una política más austera. El gasto farmacéutico en la sanidad pública también debe controlarse, medidas como el recetar los medicamentos más baratos o genéricos son una buena medida. El gasto en I+D de los estados debería controlarse también, de nuevo de una forma juiciosa. En España se han dado ayudas a proyectos absurdos (¿125.000 para montar una tienda on-line de productos de pesca? ¿qué clase de I+D es esa?) o a investigaciones en temas que ya estaban sobradamente estudiados o que simplemente “sonaban bien” para el electorado del gobierno de turno, sin tener en cuenta criterios de utilidad, mientras otras ideas realmente buenas se quedaban en el tintero o se iban para fuera. También habría que controlar las ayudas a emprendedores y PYMES. No digo que dejen de darlas, pero que una empresa vaya a cobrar una ayuda por contratar a un parado al que luego despidan a las dos semanas… deberían controlarse esas cuestiones. Es más, el gobierno debería tener un porcentaje de participación en todas las empresas que reciban dinero público (dependiendo de la cantidad que reciban). La idea no es tanto gastar menos como gastar mejor, gastar de forma que este gasto se reinvierta en el propio país.
  • Política de inmigración abierta: La “vieja Europa” cada día es más vieja, y esto hace insostenible la protección social. Una política de inmigración que permita la llegada de gente joven, en edad de trabajar, es necesaria. Cuando se logre generar empleo (como comento en el primer punto) habrá que atraer mano de obra joven de fuera de Europa que “rejuvenezca” el continente. Becar a estudiantes extranjeros para que traigan sus ideas al continente, como hicieron durante décadas los estadounidenses sería una política inteligente. El cierre de fronteras, en este contexto, no sólo sería igual de inhumano que en la actualidad, sino también muy poco práctico a nivel económico. De hecho esta política de atracción de jóvenes trabajadores extranjeros es la que está llevando a cabo Angela Merkel en Alemania (disfrazada de búsqueda de “trabajadores cualificados”, pero realmente es “búsqueda de trabajadores que paguen nuestras jubilaciones”). Los conservadores hablarán de “conservar la identidad cultural europea”… como ya he dicho muchas veces, cualquier historiador sabe que las culturas no se pueden aislar, tienen que crecer, cambiar, mezclarse… porque nada es inmutable y porque el estancamiento lleva a la muerte.
  • Gobierno centralizado: Una Unión Europea con moneda única pero políticas económicas independientes en cada país es absurdo. Desde el punto de vista técnico habría sido más lógico unificar primero las políticas económicas y luego la moneda. Por otra parte, una Unión Europea en la que Alemania y Francia mandan y el resto tragan es profundamente injusta con la mayoría de los países. La solución pasa por un gobierno europeo centralizado, con un senado europeo para ocuparse de que las opiniones de todos los países estén representadas. Cuando Europa vaya a negociar con otra potencia extranjera debe hacerlo junta, un puño tiene más fuerza que sus cinco dedos por separado. Por otra parte los sindicatos también deberían europeizarse y funcionar de forma conjunta para negociar con el gobierno europeo.
  • Fiscalidad progresiva: Los que más tienen tienen que pagar más. Esto escandaliza a los Rajoys de la vida, pero en el fondo caen en una contradicción. Dicen que la economía se tiene reactivar mediante el consumo, pero con esas políticas de bajos impuestos lo que propician es que una gran cantidad de dinero esté inmovilizada en las cuentas de millonarios que no van a gastarlo, no van a darle movimiento, sino que lo van a dejar en el banco criando polvo o, como mucho, dedicarlo a la especulación. En cambio, con una política de impuestos progresivos se lograría una mayor circulación de dinero por la redistribución de la riqueza. Por otra parte, la política proteccionista del punto primero ayudaría a evitar que las empresas puedan presionar para pagar menos impuestos. Se acabó eso de que las empresas puedan chantajear a los gobiernos diciendo que o les rebajan impuestos o se van a otra parte, porque las opciones serán o pagar impuestos por producir en Europa o pagar muchos más si quieren importar sus piezas.

Y como ya he dicho al principio, esto no es la solución. Pero la solución pasa por un cambio total del sistema económico mundial. Todo esto sería un parche para que Europa, en las próximas décadas, puede mantener su economía lejos del completo colapso en un contexto de economía de mercado similar a la actual. Los gobiernos tienen que volver a mandar por encima de las empresas y la banca (que, a fin de cuentas, eso son los “mercados” que exigen “confianza”: grandes empresarios y banqueros multimillonarios que quieren alimentar más su avaricia a costa de obreros y pequeños empresarios). Una Europa envejecida y con una serie de conquistas sociales que ha costado mucho trabajo conseguir no puede competir, en un contexto de liberalismo económico total y salvaje, contra una Asia joven y con unas condiciones laborales dignas de novela dickensiana.

 

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