Shoot ‘Em up: motivos para verla

Voy a aprovechar la temporada offline de mi colega Gaius Baltar para hablar de cine de ese que, desde luego, no entra en la categoría “de autor” (si no conoces el blog en el colabora, Zinemaniacos, estás tardando en clickar sobre el enlace).

Shoot ‘Em Up es una de esas películas que no pasarán a la historia del cine. La típica que en los 90 habría ido al montón de las ofertas de acción, entre los biceps de Dolph Lundgren, las patadas giratorias de Seagal y alguna delirante ensalada de hostias con Michael Dudikoff. Básicamente es una ensalada de tiros casi tan grande como aquel legendario número de Las Tortugas Ninjas dibujado por Simon Bisley, rezumando excesos por los cuatro costados, con un argumento totalmente delirante que no se sostiene por ninguna parte y con un montón de escenas que no son más que un videoclip a ritmo de descarga de tambor de revólver.

El director y guionista, Michael Davis, no es precisamente un digno sucesor de Kubrick o Clint Eastwood. El tío ha perpetrado cosas como 100 Chicas, Monster Man o American Girls; aunque lo más reseñable (en el campo de trabajos cutres) haya sido su trabajo como guionista en la película Double Dragon.

A pesar de esto, hay motivos para verla y disfrutarla. Porque aunque el director no sea un genio  la narración de la acción es fluída, la fotografía es buena y el guión es tan excesivo que pasa de la fantasmada para llegar a la autoparodia, teniendo momentos en los que tanta macarrada te saca una sonrisita.

Clive Owen tampoco es precisamente Harvey Keitel, pero lo de hacer de tío duro le queda convincente, y para hacer de este Sr. Smith con fruncir el ceño y mirar con cara de mala hostia llega. A su lado un actorazo como Paul Giamatti, haciendo de malo malísimo gracioso que disfruta regodeándose en su propia crapulencia, uno de esos malos que se mueven entre lo repulsivo y lo entrañable, y tan cabrón a la par que patético que te pasas la película deseando que le inserten una bala en el cráneo. Y completo el trío de estrellas Mónica Bellucci, que tampoco es que me parezca una gran actriz, pero sí una de las mujeres más hermosas de las últimas dos décadas (y que además envejece francamente bien) lo cual le da un aliciente más a la película.

Otra cosa atractiva es la música. Tanto la compuesta específicamente para el filme por Paul Haslinger como la selección de canciones rockeras que han metido por medio: AC/DC, Motorhead, Motley Crue, Wolfmother… hasta se perdona la inclusión de Nirvana.

La fálica referencia a las zanahorias de Clive Owen, el tiroteo en paracaídas o el magreo entre Owen y la Bellucci esquivando balas, unido a un humor negro digno del mismísimo François Boucq y un total desprecio por lo políticamente correcto, bañado por litros de sudor y testosterona, hacen que sea una película que no recordarás durante años, que no será tu favorita, que no le recomendarás a tus hijos ni a tus nietos, pero que al final te acaba haciendo pasar un rato divertido frente a la pantalla.

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Un comentario en “Shoot ‘Em up: motivos para verla

  1. Gaius Baltar

    A mi me encantó. Bebe y bebe de películas como “transporter”, pero lo hace con salero y sin creerse demasiado. Por no hablar del bueno de Clive, es el mejor. 😀

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