Mis Dream Teams

Creo que la primera vez que vi baloncesto fue en las olimpiadas de Barcelona, algún partido de EEUU. Tenía 7 años, así que no puedo recordarlo muy bien, en esa época tampoco le hacía mucho caso a los deportes en general. Luego recuerdo haber visto algún partido del Madrid cuando su pareja interior eran Sabonis y Arlaukas, y algún partido de la NBA de la época de los dos títulos de Houston a mediados de los 90. En el colegio me tocó hacer un trabajo sobre baloncesto allá por el año 96, justo después de que los Bulls hicieran su temporada de 72 victorias en la liga regular, con aquel equipo formado por Jordan, Pippen, Harper, Kerr, Rodman, Kukoc y Longley. Fuen en esa época cuando empecé a jugar y a seguir el basket, comprando mis primeros números de la revista Gigantes, a la que luego seguirían la extinta Basket XXL y la revista NBA.

El primer campeonato de selecciones que recuerdo haber seguido interesado fue el mundial del 98, donde los EEUU no llevaron a un equipo de estrellas por el Lock-out y tuvieron que tirar de jugadores CBA y de ligas europeas, con mucho oficio. En aquella época donde Roberto Dueñas, Alfonso Reyes y Alberto Herreros eran los grandes referentes de la selección española era difícil imaginar que esta, ocho años después, se proclamaría campeona del Mundo, seguida de una plata olímpica y un campeonato europeo. Recuerdo también haber seguido el mundial Junior donde la generación del 80 (los “Juniors de Oro”) se proclamaron campeones. Además, con el tiempo me he ido tragando un montón de partidos clásicos en vídeo (y alguno de los que ponen ahora en la TVG 2 los sábados, aunque en muchos casos sería mejor definirlos como partidos viejos, porque no todos son de gran calidad). El caso es que a la larga, he visto a un montón de jugadores dejarse los huevos en la pista, practicando este deporte que tantas horas de diversión me ha dado.

Si alguien me preguntara cual es mi “Dream Team” la cosa se tornaría complicada. Es complejo encontrar un criterio para elaborarlo. Si se tratara de citar a los jugadores con más calidad que he visto creo que me decantaría por lo siguiente: El canadiense dos veces MVP y cinco veces mejor asistente de la NBA Steve Nash, como base; el considerado mejor jugador de la historia, Michael Jordan, como escolta; en el puesto de alero creo que, a pesar de haberse escondido en dos finales, LeBron James sería la mejor elección; el puesto de cuatro me plantea serias dudas, pero tras una dura pugna el superclase líder de los Spurs, Tim Duncan, sería el jugador; y para dominar la zona y completar unas buenas “torres gemelas”, nadie mejor que el nigeriano Hakeem Olajuwon. Y si pudiera elegir a un sexto hombre, sin duda sería Kevin Garnett, ya que el puesto de cuatro fue el que más me costó decidir. No he querido incluir a gente como Moses Malone, Magic Johnson, Bob McAdoo o Larry Bird por el hecho de que les he visto en muchos vídeos, pero ya estaban retirados cuando empecé a seguir el baloncesto activamente.

De todas formas, si me dijesen qué equipo formaría yo, si fuera entrenador y pudiera elegir a cualquier jugador en su mejor momento de forma, no escogería a los jugadores antes citados. Si pudiera hacerme mi “quinteto ideal”, el que yo entrenaría, empezaría por poner a Jason Kidd, el señor triple-doble, de base. Para romper la defensa desde cualquier posición, ya sea tirando o penetrando al aro, y aunque este año le hayan despojado de su record de triples anotados, el temperamental Reggie Miller. Y para seguir el bombardeo, el puesto de tres iría para el germano MVP de la última final, Dirk Nowitzki. En la zona, en el puesto de cuatro, el defensor y reboteador más agresivo que pude ver jugar, el “gusano” Dennis Rodman. Y cerraría el quinteto el pivot más elegante, el que más clase destila, el lituano Arvydas Sabonis, el base de 2.20, el pivot que mejor pasaba la pelota, la perla soviética que reinó en los tableros europeos en los 80 y que, a pesar de llegar a la NBA pasados los treinta y con el talón de aquiles destrozado logró tener una carrera sólida en los Trail Blazers. Un equipo que combinaría garra, arrojo y talento, y cuya rotación completaría con el base ex-Pacers y Knicks Mark Jackson, la “pantera Rosa” croata Tony Kukoc, el talentoso Vinny del Negro y el siempre sólido y profesional PJ Brown. Un equipo pensado para jugar “a la europea”, para lanzar ataques largos, dominar el rebote y ganar partidos con anotaciones bajas basándose en un alto porcentaje de tiro.

Tampoco tendría muchas dudas a la hora de elaborar mi quinteto predilecto de jugadores actuales; quinteto que empezaría con el vigente MVP de la liga regular, Derrick Rose, como explosivo base para romper defensas. Le harían compañía en el exterior la pareja estelar de “el Heat” de Miami Dwane Wade y LeBron James, con Nowitzki como cuatro y Kevin Love como pivot.

Saltando al otro lado del charco, me costaría más elaborar un quinteto “Euroliga”, hay que tener en cuenta que el basket europeo, a día de hoy, es totalmente distinto al NBA. En Europa se juega un baloncesto más de “control” que en la NBA, un baloncesto de entrenadores, con rotaciones muy largas, ataques muy elaborados y defensas rocosas y elaboradas. Con jugadores actuales la pareja griega Diamantidis-Papaloukas ocuparían las demarcaciones de base y escolta/falso base. Como alero apostaría por un producto 100% cantera de Estudiantes, la joven y emergente estrella del Real Madrid: Carlos Suárez. La pareja interior la formarían el chantadense (o chantadino, o como sea el gentilicio, que reconozco que no lo se) Fran Vázquez, como un cuatro capaz de ocupar la posición de cinco, y “el tiburón” Javtokas, el pivot lituano ex Panathinaikos y actualmente en Power Electronics, que a pesar de su mala muñeca desde media distancia y desde la línea de tiros libres, despliega una defensa, un juego sin balón y una serie de movimentos de pivot clásico, cerca del aro, que le hacen un activo valioso.

A la hora de elaborar equipos históricos creo que lo justo sería pensar en jugadores que no hayan pisado la NBA, o en todo caso que cuyo paso haya sido testimonial. Partiendo de esta premisa, y centrándome únicamente en su talento individual, seguramente el eléctrico Jasikevicius como base, la “Bomba” Navarro como escolta, Dejan Bodiroga como alero, Dino Radja como cuatro y “Piculín” Ortiz como cinco.

Y al igual que con los NBA, tampoco sería el equipo que entrenaría. Porque, si pudiera elegir el equipo al que dirigir, la cosa sería muy distinta, ya que mi quinteto campeón empezaría con el griego Papaloukas como base, la ametralladora lituana Macijauskas como escolta, el yugoslavo Danilovic en el puesto de tres y, como pareja interior, dos trotamundos americanos: el versátil Anthony Bonner como cuatro y el poderoso y atlético Tanoka Beard como cinco, curiosamente dos ex breoganistas. Y para completar el equipazo el “Mago de Memphis” Andre Turner como base, el “capi” Herreros como máquina de anotarse triples, el estadounidense Mike Smith (el alero del Joventut y el Madrid que jugó en la selección española, no confundir con el del Estudiantes y Gijón basket, que jugaba de cuatro) como alero experto en defensa y me la jugaría con Kaspars Kambala, aunque su estabilidad mental no sea la mejor, como recambio en la zona. Juego exterior técnico, con mucha muñeca, y juego interior físico, aunque no falto de talento, y con una amplia vocación ofensiva.

Media docena de quintetos ideales, que nunca han coincidido juntos y nunca lo harán. Pero ¿no es delicioso imaginarse cómo funcionarían estos equipos?¿no nos han dejado cientos de horas de buen baloncesto estos jugadores?

 

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