El bandcamp de la quincena (07-02-2016): Black Smoke Dragon – Earth Have Jaiah

La semana pasada arrancamos la sección El Bandcamp de la quincena hablando del último trabajo de los Mutant. En esta ocasión vamos a seguir por tierras gallegas. Ponte este tema que viene a continuación y mientras vamos con una lección de geografía e historia.

En los últimos años muchos se han lanzado a crear paralelismos entre Ferrol y Detroit. Urbes que antaño tuvieron una rica vida industrial, un fuerte sector productivo, pero a las que el tiempo y los cambios de mercado y modelo económico han dejado arrasadas económicamente. Pero yo creo que esta similitud la podemos extrapolar a otra ciudad de otro tiempo, a la ciudad que vio nacer al heavy metal: Birmingham. Una ciudad que entre los 60 y los 80 pasó tiempos muy duros, pero que nos legó varias bandas fundamentales: Judas Priest, Napalm Death, a Robert Plant y, sobre todo, a Black Sabbath.

El magisterio de Black Sabbath es evidente sobre todo lo que pretenda sonar oscuro y pesado en este mundo. No fueron la primera banda pesada, densa y oscura, pero sí fueron la primera que triunfó siéndolo, marcando el inicio del heavy metal, del stoner y del doom. Y de stoner y doom estos compatriotas míos entienden bastante, como habrás podido comprobar si me hiciste caso en el primer párrafo y le diste al play en el primer tema.

bsm

Los puertos de mar siempre han sido más permeables frente a la llegada de elementos exteriores. Date una vuelta por el área de Ferrol y entra en una pastelería: verás queiques y sachas, y no corras que te dirán que vas todo filispín, puede que hasta alguien te tilde de conacho si te das muchos aires. Como puedes ver, casi tienen un idioma propio allá arriba, ya que recogen y reformulan expresiones llegadas de muchos sitios. Con la música ha pasado lo mismo. Si bien siempre se dice que la llegada del heavy metal a Galicia fue a través del Morrazo, los más viejos del lugar te dirán que en Ferrol allá por finales de los 80 ya los Tábano intentaban hacer rock duro. Cuando en Madrid los hermanos De Castro todavía tocaban en Coz, casi nada.

En Ferrol hay mucha gente tocando, bastante buen nivel de instrumentistas y hace unos años había bastantes bolos por la zona. Antes de llegar a montar Black Smoke Dragon sus fundadores se curtieron en bandas sobradamente conocidas en la escena local como MySelf o Id3m, tocando otros palos más metaleros/brutotes.

Ahora en cambio han cambiado el metal-zone por el fuzz y han decidido mirar hacia delante pero con un ojo mirando hacia muy atrás, hacia Black Sabbath, Saint Vitus, Corrosion of Conformity o Electric Wizard. Esta bizquera musical nos ha traído un resultado óptimo.

El disco es prácticamente instrumental, aunque en algún tema hayan introducido una pista de voz pregrabada en alguna parte, como ya has podido escuchar. Podrías pensar que un disco de stoner/doom/sludge podría ser plano y aburrido. Para nada, muestran gran variedad de influencias y matices en su música, échale un ojo a la intro surf de Samuel over a Sea of Green, que luego da paso a un riff muy sabrosón/vacilón.

De hecho a pesar de la falta de letras el humor, un humor muy ferrolano, está bastante presente en títulos como Abroalacabra, Where Putas Live, Fucking new year o la, a pesar de su título, tétrica Fenechild, donde los teclados hacen una estelar aparición dotando al tema de una teatralidad digna de Vicent Price.

A nivel producción yo tal vez hubiera preferido un bajo con más peso y presencia, pero la mezcla final, para mi tal vez un pelín demasiado brillante, le confiere al trabajo un extra de pegada. Y si optas por la edición física lo han editado en digipack con una preciosa portada en blanco y negro que puedes ver en la foto de arriba (y que cualquiera desearía tener impresa en una camiseta).

Resumiendo, un viaje al núcleo duro de Fene y recorrido lisérgico por la idiosincrasia ferrolana. Si después de escuchar este disco no tienes ganas de verles en directo, comprarte el álbum de cromos de Tus Muertos Favoritos y comer una ración de tripas de cerdo entonces es que no tienes corazón y no has tenido infancia. Uno de los discos más a tener en cuenta de la escena stoner ibérica del pasado 2015. Si te gusta menear la cabeza con riffs pesados como lo era la extinta industria de sus orígenes, si amas los discos de guitarreo con pegada y distorsión por toneladas, si el concepto stoner te pone los ojos rojos, entonces este disco es para ti, no pierdas un segundo y póntelo.

Para la próxima entrega ya dejamos por una temporada Galicia, pero dudo entre si la cosa irá por Portugal, Australia  o Bélgica… os tocará esperar.

El “bullying” y los pecados de omisión

Rara vez me pongo serio en este blog, pero a veces toca dejar la sorna a un lado para tocar temas más serios. Durante el desayuno leía en el teléfono este artículo donde se entrevista a un psicólogo que ha estudiado a fondo el tema del acoso escolar, y me vino a la cabeza una cita sacada de un libro de Terry Pratchett que ya había dejado caer por aquí en un artículo anterior:

‘Down there,’ he said, ‘are people who will follow any dragon, worship any god, ignore any iniquity. All out of a kind of humdrum, everyday badness. Not the really high, creative loathsomeness of the great sinners, but a sort of mass-produced darkness of the soul. Sin, you might say, without a trace of originality. They accept evil not because they say yes, but because they don’t say no.’

Puede parecer que una cita de un libro de fantasía humorística no va muy al caso con un tema grave, pero muchas veces la deformación paródica de la realidad es el mejor espejo de la misma. Pensemos en la frase que cierra el párrafo: They accept evil not because they say yes, but because they don’t say no.

De mis tiempos de estudiante, en el colegio o en el instituto, recuerdo haber visto un par de situaciones que podrían catalogarse como bullying. Y viéndolas ahora, con el prisma del tiempo, lo que más me revuelve las tripas no fue la actitud del abusón, del que hacía daño, sino la mía. Mi silencio cómplice. El pensar “esto no va conmigo, no es mi guerra, yo no me meto que si no también voy a recibir yo“. Y puedo darme mil excusas, puedo apoyarme en que callaba pero también callaban todos, en que éramos críos y era el profesorado quien debería responsabilizarse, en que yo me preocupo de mi gente y de mi persona y que cada cual haga lo mismo con la suya… pero a decir verdad, ni yo me lo creo ni me reconforta.

Cada vez que sale algún caso grave en las noticias, alguna de esos que terminan de la forma más trágica, me vuelven los recuerdos sobre aquellas situaciones que por suerte no acabaron de forma tan triste. Y siento vergüenza de de mi propia cobardía. Pero me lo tomo como una lección para mi vida, aplicable a cualquier situación injusta “jamás volver a ser cómplice por inacción, jamás pecar de nuevo de omisión“. Me apena no poder decírselo a mi yo de 14 años, pero al menos tengo esta tribuna para decíroslo a todos. Lo decía Martin Luther King: lo más temible es el silencio de los buenos.

Facebook e Instagram convierten imágenes a ASCII

Si te interesa el tema del ASCII-art, Facebook te ofrece un interesante huevo de Pascua: conversión directa de imágenes a ASCII (e Instagram también, por cierto). Eso comentaba en Twitter Mathias Bynens, que parece ser que es quien hizo pública esta funcionalidad. Lo he comprobado y parece que sí:

ASCII-ART 1
Antes de pasarlo a ASCII era un chiste cojonudo, en serio.

No tengo muy claro si esto es parte de alguna nueva funcionalidad con la que estén experimentando para Facebook e Instagram. También os puedo comentar que no funciona con todas las fotos en Facebook, sino sólo con las que estén compartidas como Públicas, con acceso para cualquier usuario. En Instagram, de momento, sí parece funcionar con todas.

El truco es simple: click derecho sobre la foto para obtener la URL, y tras eso añades, después del .jpg, o un .txt (para ascii puro) o un .html para verlo en color.

ascii html kansas

Configurar puerta de enlace en Windows por línea de comandos

Me acabo de encontrar con un problema en un equipo con Windows 7 Pro: cada vez que este se enciende o reinicia pierde la puerta de enlace y hay que configurársela. ¿Por qué? Ni idea, pero es un coñazo. ¿Solución? He probado con el comando route add a configurar la puerta de enlace y ha funcionado. ¿Cómo se hace? Muy sencillo, desde un terminal con el comando route add -p 0.0.0.0 mask 0.0.0.0 y la ip de la puerta de enlace:

#Ejemplo práctico
#Supongamos que la puerta de enlace
#es la ip 192.168.1.1
#que es una dirección típica

route add -p 0.0.0.0 mask 0.0.0.0 192.168.1.1

En la web de Microsoft hay más información sobre el uso de route add, aquí sólo os explicaré que para este caso le ponemos la ip 0.0.0.0 y la máscara 0.0.0.0 para especificar que todas las IP pasen por la puerta de enlace definida al final. El comando route add nos permitiría definir varias puertas de enlace para varios rangos de ip sirviéndonos de esos parámetros. Pero eso son temas que ya tocaremos en el futuro.

El bandcamp de la quincena (26-01-2016): Mutant – Pleaides

Comenzamos la seección El Bandcamp de la Quincena con un disco que, irónicamente, no está en mi colección. No es que no lo haya adquirido todavía, sino que conseguí mi copia participando en la campaña de crowdfunding previo a su grabación así que ya llevo disfrutándolo desde el día de navida. Ahora, antes de seguir, dale al play en el tema que viene a continuación, y sigue leyendo a ritmo de la música:

Es como una miga de Strapping young Lad, un chorro de Baroness y cuarto y mitad de Annihilator… y sólo hablamos de un tema, Alcione.

Pleaides puede ser visto como un disco de transición, un disco que cierra una etapa y abre otra, quedando reflejado con un hecho: han participado dos bajistas en esta grabación. Campi, que deja la banda tras años de heroico servicio, se encargó de los bajos mientras que su substituto a las cuatro cuerdas, Xalo, aporta su voz a la grabación.

Mutant - Pleiades

En este trabajo un batiburrillo de estilos ayudan a conformar un disco de canciones de continuos cambios de ritmo, una locura esquizofrénica de temas compuestos por muchos fragmentos que podrían parecer montados aleatoriamente, pero donde nada se ha dejado al azar y toda composición se ha cuidado al milímetro. Pégale una escucha a Canvas, es algo así como Queens of the Stone Age copulan con Kreator:

Alguno me tildará de ventajista, pero yo ya hace años que anticipé esta evolución, cuando bauticé a Pla como “el Jeff Waters gallego“. Se veía que el chaval tenía demasiada música en la cabeza en cabeza como para hacer algo lineal (y sigo esperando a que se lance a fusionar bebop con metal, como me comentó alguna vez). Formar una banda en Galicia es complicado: población dispersa, malas comunicaciones, población envejecida, pocas oportunidades a la hora de arrancar en un país donde toda la atención (y el dinero público) se ha centrado siempre en orquestas de pachanga y asociaciones folclóricas tradionales, y donde hay pocas, aunque muy honrosas y a veces hasta homéricas, excepciones de pueblos en los que haya una oferta musical variada. Por eso la existencia y el éxito de los Mutant para mi tiene doble mérito. Es complicado en este contexto poder juntar a tres músicos (realmente cuatro) de este calibre, capaces de parir una obra de este nivel. Plácido es un guitarrista creativo, completo y cultivado, y la base rítmica formada por Caki y Campi/Xalo aporta no sólo una importante dosis de contundencia sino también una gran formación técnica ¿O te crees que hay mucha gente, aparte de Fates Warning, capaz de sacarse de la chistera una pieza como Guerra Florida?

El dinero del crowdfunding ha sido bien empleado, ya que la producción y el sonido del disco son más que reseñables. También, como en el anterior trabajo, han invertido en un buen artwork, una portada llena de detalles haciendo referencia a las culturas mesoamericanas, tema alrededor del cual giran varios conceptos del disco.

En fin, podría continuar hablándote del disco tema a tema, pero a decir verdad eso era algo que hacía cuando era un cronista 1.0, cuando no tenía más soporte que el papel para hablar. Pincha el enlace, escucha el disco entero y juzga si merece la pena o no acercarte a ver a estos chavales cuando toquen en tu ciudad. ¿Groove metal? ¿Thrash metal? ¿Prog metal? Yo ni me molesto en intentar etiquetar este disco, me limito a disfrutarlo con una birra en la mano. Toma ejemplo, non me sexas dummie.

Y la próxima quincena… hablaremos de ferrolanos.

 

 

Jimmy Bain, a la derecha del padre.

Le robo la frase a un amigo, que la publicó en su facebook “Ahora está a la derecha del padre“, pero nos ha dejado hoy Jimmy Bain. A los 68 años el corazón de uno de los más fieles secuaces de Ronnie James Dio se paraba, dejándonos huérfanos de su talento (planeaba un disco para este año con una banda con otros ex-Dio) de forma prematura.

El nombre de Bain se asocia siempre con Dio, con quien hizo varias giras y grabó hasta 7 discos en distintas etapas. Se trataba de un bajista de estilo hard-rock clásico, de escuela setentera, de sonido cálido, líneas trabajadas y expresión lenta. Además era capaz de cantar con solvencia, aunque no nos regaló muchas muestras de su trabajo como vocalista. Su paso por Rainbow, con quienes grabaría el fundamental Rising y el directo On Stage, le puso en primera línea y le juntó con Ronnie James Dio por primera vez. Pero además de con la “Saga Dio” también se puede asociar su nombre a la historia de Thin Lizzy: en 1979 grabaría y compondría un par de temas para el Black Rose, colaboraría en los dos discos en solitario de Phil Lynott, giraría y grabaría el disco Dirty Fingers con Gary Moore y montaría junto a Robbo Robertson una banda llamada Wild Horses con la que grabaría dos discos ocupándose también de las labores de vocalista.

Un músico al que siempre he respetado mucho pero al que nunca pude ver en directo (vi a Dio dos veces, pero una con Jeff Pilson y otra con Rudy Sarzo) y del que siempre me pregunté por qué no había explotado más su faceta vocal (recordemos que hizo una de las mejores versiones en el tributo a Dio-This is your life).

Ahora descansa ya, sentado a la derecha del padre, a la derecha de Ronnie James con quien recorrió numerosos países y repartió buen rock y metal a miles de personas. Y es que ambos ya desde hace mucho eran, y siempre serán, estrellas.

LeBron necesita un villano

El otro día leía un artículo en el AS, que no voy a enlazar por aquello del canon AEDE, donde se decía que LeBron nunca será Jordan, ni Kobe, ni Duncan… y que eso será culpa de Stephen Curry. No le falta su parte de razón, pero creo que aparte de por las diferencias en su juego, hay un motivo mayor por el que LeBron nunca será Jordan: LeBron no ha tenido un villano.

¿Qué quiero decir con esto? Que las victorias, y derrotas, de Jordan tenían una narrativa. Vale, todos sabemos que “narrativa” es el término que usan los que se quieren ir de cultos al analizar videojuegos, pero en la era Jordan esto era así. Uno veía los partidos y daba la impresión de que los Bulls eran “los buenos” y que frente a ellos estaban “los malos”.

Primero fueron los infames Bad Boys de Detroit, un patibulario elenco que practicaba defensas al límite, y sobre el límite, de la legalidad, con un sistema pensado para frenar al 23, las llamadas “Jordan Rules“, un equipo legendario con Bill Laimbeer, Joe Dumars, Isiah Thomas (este era su auténtico némesis), Dennis Rodman, Mark Aguirre o Rick Mahorn. Ganaron dos anillos, en 1989 y 1990, y apearon a los Bulls tres veces de la carrera por el título: 1988, 1989 y 1990, sólo para acabar cediendo en 1991. A los Bulls les costó sufrimiento, sudor, sangre y la nariz de Scottie Pippen (literalmente) poder superar el escollo que eran estos Pistons.


Tras los Pistons llegaron las victorias, los tres primeros anillos, pero tuvieron que lucharlos contra unos pegajosos Knicks a los que se midió, y venció, cuatro veces: 1991, 1992, 1993 y 1996. John Starks era el primero en enfrentarse a Jordan, el que salía a defenderle al perímetro, y cuando lograba superarle se topaba con un muro de músculo y brazos, con el puro hormigón defensivo que eran Oakley, Mason e Ewing. Sin la presencia de Jordan los Knicks alcanzaron dos finales (perdieron en 1994 contra los Rockets de Hakeem y en 1999 contra los Spurs de las Twin Towers), así que cabría imaginar que si el 23 no hubiera decidido volver estos habría logrado al menos un anillo.

Ya fuera de equipos completos, Jordan también tuvo que sufrir a varias “moscas cojoneras“. La primera de ellas, Charles Barkley. En los ochenta, cuando “El Gordo” jugaban en los Sixers, se midieron dos veces en las eliminatorias con dos victorias para los Bulls. Posteriormente se enfrentarían en las finales, en 1993, con Barkley liderando a los Suns y llegando a la final como MVP de la temporada regular, y con resultado de tercer anillo, tercer MVP de las finales y primera retirada para MJ. En 1996 se mediría en la final a los Sonics de un Gary Payton que pasaba por ser el el mayor “trash-talker” de la NBA, lo que tenía de clase lo tenía también de macarra y lenguaraz. En las finales de 1997 y 1998 “el carteroMalone, uno de los mejores “cuatros” de la historia y también uno de los jugadores que más narices ha roto con sus codos, se convertía en el enemigo a batir y en el enésimo “unringed” por causas Jordanescas. Añadamos además que en la final de conferencia de 1998 se las vieron con los Pacers entrenados por Larry Bird y con Reggie Miller como estrella y rival de Jordan. Reggie había tenido ya en el pasado sus más y sus menos tanto con MJ como con los Bulls post-primera retirada (aquel humillante triple de Kukoc), y desde luego era el villano definitivo en la NBA, un jugador al que le encantaba sentir el odio de la afición rival.

Pero LeBron nunca ha tenido a un villano, cuando veías a los Heat o a los Cavaliers no tenías la sensación de que el rival era el eje del mal. Tal vez porque Jordan logró sus éxitos en la era más física de la NBA, cuando los dinosaurios dominaban la zona (pivots de la talla y tamaño de Ewing, Olajuwon, O’Neal, Robinson, Mutombo, Mourning o Sabonis), cuando para hacer un mate tenías que machacar sobre gente que sabías que serían Hall of Fame, mientras LeBron posteriza a Jason Terry y a John Lucas III. ¿Le han faltado rivales de talla a LeBron? Claro que no. Tuvo que sufrir la pegajosa tortura de defensores de élite como Kawhi Leonard o Iguodala. Tuvo que vérselas con tres de los mejores “cuatros” de la historia como Duncan, Garnett y Nowitzki. Se enfrentó el pasado año a dos jugadores que están haciendo evolucionar conceptos en el juego como Curry y Draymond Green. Derrotó a una de las mejores parejas ofensivas de la NBA en 2012: Westbrook y Durant, que por aquel entonces contaban con un futuro all-star como Harden como sexto hombre… pero ¿villanos? Si una anciana se cruzara con Mark Aguirre, Dennis Rodman o Karl Malone se cambiaría de acera. En cambio si se cruza con Kawhi, Curry o Duncan seguro que la ayudan a cruzar la calle. Porque los rivales de LeBron aunque no estén faltos de talento, carecen de mala baba, no son tíos duros y curtidos como aquellos contra los que se fajaba Jordan.

LeBron es un gran jugador, ha capitaneado a sus equipos a seis finales, cinco consecutivas, ganando 2 títulos. Seguramente este año logre la sexta consecutiva, y puede que un tercer anillo (aunque hasta el momento parecen más sólidos Spurs y Warriors), pero al final esto es como una película, las carreras de los jugadores tiene una narrativa hollywoodiense, y no puedes tener a un buen héroe sin un villano de lujo. Porque Batman no es Batman sin Joker, porque Reed Richards necesita medir su mente contra el Dr Doom, porque Superman necesita a Lex Luthor como Daredevil necesita a Kingpin… Jordan no estuvo falto de esos villanos, rudos y terribles. Y lo más parecido a un Joker que ha visto LeBron es a un chico tímido con cara de yerno ideal que te apuñala con triples de nueve metros mientras muestra una sonrisa que recuerda a Magic Johnson incluso más que sus pases sin mirar o sus crossovers imposibles.